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Será determinante votar bien en las elecciones presidenciales de Colombia. Un gobierno alineado con el sector privado, la institucionalidad y la seguridad jurídica acelerará este proceso.
Por Flavia Santoro Trujillo* - opinion@elcolombiano.com.co
Más allá del impacto político, la captura de Nicolás Maduro marca un hito: pasar de la retórica a la acción para sentar las bases de una transición que permita el restablecimiento de la democracia en Venezuela y su reactivación económica.
Este giro significa oportunidades. Según el presidente Donald Trump, empresas del sector de oil & gas estarían dispuestas a invertir en Venezuela bajo un esquema que permitiría la venta controlada de petróleo, con administración externa de recursos y uso estrictamente condicionado de ganancias.
Se busca aliviar la crisis humanitaria y reinsertar gradualmente a Venezuela en los circuitos económicos formales.
Para Colombia, este escenario abre una ventana estratégica que no puede ser ignorada, en términos de seguridad regional, migración, economía, entre otros.
En esa medida, el sector privado colombiano debe evaluar riesgos y anticiparse a un escenario que podría transformarse rápidamente. Este es un llamado a la estrategia, la prudencia y el respaldo institucional.
Por eso propongo la creación de una Comisión de Asuntos Económicos para Venezuela, integrada por conocedores de la problemática venezolana y referentes del sector privado colombiano. Sus objetivos serían: contribuir técnicamente al proceso de reconstrucción económica de Venezuela; y establecer una hoja de ruta que permita al empresariado colombiano tomar decisiones informadas.
Colombia, además, debe aportar a la recuperación del Estado de derecho, el imperio de la ley y las instituciones en Venezuela a través de los canales diplomáticos diseñados para situaciones de esta naturaleza. Pero ese propósito no puede limitarse al Gobierno de turno. Debe ser una política de Estado, sin sesgos ideológicos y ejecutada con pragmatismo y efectividad.
Será fundamental el rol del sector privado, la academia y la sociedad civil. Identificar el momento adecuado, los sectores con mayor potencial y las condiciones mínimas para invertir será clave.
Finalmente, será determinante votar bien en las elecciones presidenciales de Colombia. Un gobierno alineado con el sector privado, la institucionalidad y la seguridad jurídica acelerará este proceso y será decisivo para el aprovechamiento de las posibilidades en Venezuela.
Si el plan impulsado desde Estados Unidos se ejecuta con la precisión que los caracteriza, Venezuela podría convertirse en un destino atractivo para la iniciativa privada.
Colombia haría bien en estar preparada. Las oportunidades no esperan.
*CEO Conexiones Efectivas y expresidenta ProColombia