A pocos días de que arranque el Foro Económico Mundial que se realiza Davos, Suiza, del 19 al 23 de enero, el ambiente entre los principales líderes políticos, empresariales y académicos del mundo está lejos del optimismo. Una encuesta realizada por el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) revela que el 53% de los encuestados cree que la economía global se debilitará a lo largo de 2026, en medio de un escenario marcado por tensiones comerciales, conflictos entre Estados y una creciente fragmentación geopolítica.
El sondeo, realizado entre 1.300 líderes y expertos de los sectores público y privado, sirve como termómetro del clima con el que llega la élite mundial a Davos y confirma un giro en las preocupaciones globales: los riesgos económicos y geopolíticos vuelven a ocupar el centro del debate, desplazando a otros temas que dominaron ediciones recientes, como la inflación o la desinformación.
Según los resultados, más de la mitad de los consultados prevé un entorno “tormentoso” o “turbulento” en los próximos dos años, una percepción que se ha deteriorado frente a mediciones anteriores. Apenas uno de cada diez cree que el mundo atravesará un periodo de estabilidad en el corto y mediano plazo.
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Geoeconomía y conflicto armado, los mayores temores
El principal foco de preocupación para 2026 es la confrontación geoeconómica, citada por el 18% de los encuestados como el mayor riesgo global, cuando hace apenas un año ocupaba el tercer lugar. Este concepto engloba disputas comerciales, uso de sanciones económicas como herramienta política y rupturas en las cadenas globales de suministro.
En segundo lugar aparece el riesgo de conflictos armados entre Estados, mencionado por el 14% de los líderes consultados. Se trata de una señal clara de que la incertidumbre internacional se ha intensificado, especialmente en un contexto de tensiones entre grandes potencias y conflictos que amenazan con escalar o prolongarse.
Ambos riesgos, advierte el informe, no solo afectan la estabilidad política, sino que tienen un impacto directo sobre la economía global, el comercio internacional y las decisiones de inversión.
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Menos urgencia climática en el corto plazo
Uno de los datos que más llama la atención en la previa a Davos es que la preocupación por el cambio climático pierde peso en el corto plazo. Los eventos meteorológicos extremos aparecen en el tercer lugar de los riesgos para 2026, mencionados por apenas el 8% de los encuestados, una caída frente a mediciones anteriores.
Sin embargo, esta menor prioridad no implica que el riesgo haya desaparecido. A diez años vista, los efectos del calentamiento global vuelven a dominar las inquietudes: fenómenos climáticos extremos, pérdida de biodiversidad y alteraciones críticas de los ecosistemas encabezan las preocupaciones hacia 2036.
Un mundo más fragmentado
El informe también advierte sobre un cambio estructural en el orden internacional. El 68% de los encuestados anticipa un mundo multipolar o fragmentado en la próxima década, una proporción mayor que la registrada el año pasado. Este escenario implica menos cooperación global, mayor competencia entre bloques y un entorno más complejo para la gobernanza económica.
“Está tomando forma un nuevo orden competitivo”, señala el documento, que describe un mundo “equilibrándose en un precipicio”, donde los riesgos geopolíticos y geoeconómicos se refuerzan mutuamente.
La percepción de fragmentación también se refleja en otras preocupaciones relevantes para 2026, como la polarización social y la desinformación, que ocupan el cuarto y quinto lugar entre los principales riesgos globales.
Davos, en clave geopolítica
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Este clima de incertidumbre marcará la agenda del Foro Económico Mundial, que este año contará con una presencia política inusualmente alta, con más de 60 jefes de Estado y de Gobierno confirmados. Entre ellos estará el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien intervendrá en Davos junto a miembros clave de su gabinete económico y diplomático.
Para los organizadores del foro, el encuentro será una oportunidad para reactivar el diálogo en un contexto de creciente confrontación. “Los enfoques colaborativos siguen siendo esenciales”, ha señalado la dirección del WEF, que insiste en la necesidad de tender puentes en un escenario global cada vez más tenso.
Mientras tanto, el mensaje que deja la encuesta previa es que la mayoría de los líderes que llegarán a Davos lo harán con la expectativa de un 2026 más débil en términos económicos, atravesado por disputas comerciales, conflictos entre Estados y un orden global menos cooperativo que en el pasado.