Tras más de 25 años de negociaciones, los países de la Unión Europea aprobaron el fin de semana el acuerdo con el Mercosur, lo que allana el camino a la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo.
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El expediente del caso desnuda una operación encubierta de largo aliento de la DEA, diseñada desde Washington y ejecutada a través de su oficina en Bogotá.
Tras más de 25 años de negociaciones, los países de la Unión Europea aprobaron el fin de semana el acuerdo con el Mercosur, lo que allana el camino a la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo.
El acuerdo, pendiente de la luz verde del Parlamento Europeo, incluye varias cláusulas diseñadas para calmar la oposición de los agricultores, que han protagonizado fuertes protestas en varios países del bloque.
La firma del tratado tendrá lugar el sábado 17 de enero en Asunción, la capital de Paraguay, confirmó su canciller Rubén Ramírez, quien celebró un acuerdo “equilibrado, la insatisfacción de las dos partes ha sido una realidad a lo largo de las negociaciones”.
En un extenso comunicado, la presidenta de la Comisión Europea –el brazo ejecutivo de la UE–, Ursula von der Leyen, afirmó que deseaba estampar su firma en los entendimientos.
“Estamos creando un mercado de 700 millones de personas: la mayor zona de libre comercio del mundo. Nuestro mensaje al mundo es éste: la colaboración crea prosperidad y la apertura impulsa el progreso”, celebró.
A su vez, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, saludó “un día histórico para el multilateralismo” pese a “un escenario internacional de creciente proteccionismo y unilateralismo”.
La Comisión Europea ha estado negociando desde 1999 este vasto acuerdo con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, que eliminará aranceles a más del 90% de su comercio bilateral.
El sector agropecuario europeo teme el impacto de una llegada masiva de carne, arroz, miel o soja sudamericanos, a cambio de la exportación de vehículos, maquinaria, quesos y vinos europeos al Mercosur.
Los detractores del pacto, empezando por Francia, creen que el mercado europeo puede verse seriamente trastocado por la entrada de productos sudamericanos más competitivos debido a unas normas de producción consideradas menos rigurosas.
Sus defensores, como España y Alemania, estiman en cambio que el acuerdo diversificará las oportunidades comerciales para una UE amenazada por la competencia china y la política arancelaria de Estados Unidos.
Italia, que en diciembre se sumó a la oposición de Francia y consiguió entonces bloquear el acuerdo, cambió hace poco de posición.
Esto permitió que los 27 Estados miembros alcanzaran en una reunión de embajadores en Bruselas llegar a una mayoría cualificada pese al rechazo de Francia, Polonia, Irlanda y Hungría.
El Ministerio de Economía de España aseguró que el acuerdo “refuerza la autonomía estratégica” de la UE. “En el mundo de hoy, no todo son aranceles, amenazas y malas noticias”, celebró el jefe de gobierno, Pedro Sánchez.
Es un “paso importante en la política comercial europea y una señal fuerte de nuestra soberanía estratégica”, dijo en la misma línea el jefe del gobierno alemán, Friedrich Merz.
Pero esto “no es el fin de la historia”, advirtió la ministra de Agricultura francesa, Annie Genevard, que cuenta con seguir la batalla en el Parlamento Europeo, donde la mayoría a favor del pacto es incierta.
Para calmar la ira de agricultores y ganaderos, temerosos del impacto que tendría la reducción de aranceles, la Comisión diseñó una serie de cláusulas y concesiones en los últimos meses.
“Las prioridades agrícolas han estado en el núcleo” de las negociaciones, y “hemos negociado como locos”, destacó el jueves Olof Gill, uno de los portavoces de la Comisión Europea.
Entre las medidas, la Comisión anunció en septiembre una serie de garantías para sus sectores cárnico, avícola, del arroz, la miel, los huevos y el etanol, limitando el cupo de productos latinoamericanos exentos de arancel e interviniendo en caso de desestabilización del mercado.
En diciembre, la Comisión anunció además que abrirá una investigación si el precio de un producto del Mercosur es al menos un 5% inferior al de la misma mercancía en la UE, y si el volumen de importaciones aumenta más de un 5%.
El Ejecutivo europeo se comprometió igualmente a legislar sobre los residuos de pesticidas en las importaciones, un aspecto que los agricultores denuncian como indiciario de una “competencia desleal”.
Aun así, el sector agrícola siguió con sus protestas en países como Polonia, Italia o Francia, donde varios tractores se apostaron desde el jueves en las entradas de París.
“Esto matará la agricultura en Polonia”, dijo a AFP Janusz Sampolski, un agricultor en una protesta en Varsovia.
Miles de agricultores irlandeses protestaron el fin de semana contra el acuerdo comercial UE-Mercosur, luego de que los Estados de la UE lo aprobaran pese a la oposición de varios países, entre ellos Irlanda.
Los tractores acudieron en masa a las carreteras de Athlone, en el centro de Irlanda, exhibiendo pancartas con lemas como “Stop UE-Mercosur” y la bandera de la Unión Europea con la palabra “vendidos”.
El viernes también hubo manifestaciones en Polonia y bloqueos de carreteras en Francia y Bélgica mientras la UE aprobaba el acuerdo comercial, pendiente ahora de la ratificación del Parlamento europeo.
El sábado la furia no disminuía en Francia, con varias acciones lanzadas, especialmente en el puerto de Le Havre (oeste).
También la policía francesa desalojó a agricultores que ocupaban un depósito de combustible cerca de Burdeos (suroeste).
Los agricultores temen que el pacto les perjudique y provoque la entrada de productos más baratos procedentes de los países sudamericanos.
Los agricultores irlandeses temen en concreto que el pacto propicie la entrada de 99.000 toneladas de carne de vacuno más barata, procedente de Sudamérica.
En este sentido, la Asociación de Agricultores Irlandeses (IFA), el principal grupo de presión del sector agrario en Irlanda, calificó el acuerdo de “muy decepcionante”.
“Esperamos que los eurodiputados irlandeses respalden a la comunidad agrícola y rechacen el acuerdo con el Mercosur”, declaró en un comunicado el presidente de la IFA, Francie Gorman.