Esto último era importante aclararlo por varias razones, una de ellas es que las esterilizaciones quirúrgicas han sido ampliamente cuestionadas por parte de biólogos y otros expertos, pues dicha determinación impuesta por el Ministerio de Ambiente resulta no solo costosa ($40 millones por cada animal) sino que sus resultados son poco talentos por lo lento del proceso y los riesgos que implican las cirugías tanto para el animal como para las personas que lo adelantan. Por estas razones, los biólogos han señalado que lo más bioético es aplicarles control eutanásico directamente que someterlos a los impactos de una cirugía compleja.
Descartadas ambas hipótesis, Echeverri señaló que lo más probable es que se haya tratado de una disputa territorial que resultó mortal para este individuo.“En el mismo lago se encontró una hembra en calor y otros machos que estaban en una faena de apareamiento. Podría decirse que eso es una condición natural de esta especie, pelear entre ellos cuando se dan este tipo de contextos, lo que habría ocasionado la muerte de este animal. También es posible que, al estar expuestos a un hábitat silvestre, puedan adquirir virus, enfermedades y eso los haga llegar a la muerte”, explicó Echeverri.
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Ahora bien, la muerte en medio de una disputa territorial tendría varias implicaciones respecto a la problemática que ha desatado esta especie clasificada como invasora en territorio colombiano. Entre 2024 y hasta la fecha, de acuerdo con reportes de la comunidad en Puerto Triunfo, al menos cuatro hipopótamos han muerto en medio de enfrentamientos entre ellos, una forma de muerte natural para su especie. El anterior caso conocido por la opinión pública ocurrió en septiembre de 2024, cuando los pescadores advirtieron a Cornare sobre la presencia de un hipopótamo muerto.flotando en un pequeño islote del río Magdalena. Era un macho juvenil que al momento del hallazgo estaba bastante depredado.
Ese hipopótamo juvenil fue encontrado en la desembocadura del Río Claro Cocorná Sur, donde el río Magdalena forma un pequeño islote antes de cruzar de Antioquia a Boyacá.Esa zona está dominada por uno de los siete grupos de hipopótamos que se han dispersado a lo largo de la cuenca del Magdalena. De hecho, alberga el segundo grupo más grande, después de los llamados grupo Nápoles (con cerca de 117 hipopótamos asentados en áreas asociadas a los lagos de la Hacienda Nápoles y los ecosistemas acuáticos del corregimiento de Doradal).
El grupo Cocorná Sur tiene tamaño poblacional estimado de 31 individuos que habitan un área aproximada de 38,3 kilómetros km² y concentran sus actividades en un área núcleo de 9,3 km², y están asociados a los ecosistemas acuáticos de la llanura de inundación del río Cocorná Sur y la Isla del Silencio en el Río Magdalena. La muerte de ese hipopótamo en 2024 arrojó nuevas pistas sobre cómo se está dando la invasión de esta especie pues hasta el momento se creía que al tener un área tan grande y disponibilidad de recursos abundantes las interacciones violentas entre ellos,que se dan en África por escasez de recursos o territorio, no ocurrirían. Sin embargo, con cada caso los expertos confirman que la expansión de esta especie avanza a un ritmo tan acelerado que las disputas por territorio ya están ocurriendo, incluso en los grupos más pequeños y que tienen más recursos disponibles.
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La muerte natural de hipopótamos, como lo han planteado expertos como la bióloga Nataly Castelblanco, es una buena noticia ante la falta de depredadores naturales y la inacción del Gobierno Nacional frente a las decisiones de fondo que implica tener una especie invasora tan dañina en el Magdalena Medio. Sin embargo, plantea nuevas problemáticas. Una de estas, según han reconocido las autoridades de Cornare, es la posibilidad de que al encontrar cada vez más fricciones territoriales, estos grupos sigan expandiéndose buscando mejores entornos para prosperar.
De hecho, a consecuencia de esos procesos de expulsiones de individuos de las manadas, disputas territoriales y búsqueda de nuevos recursos, existe un grupo de al menos cinco individuos que se alejan tanto de su entorno original, es decir la Hacienda Nápoles, y logró llegar hasta zona de influencia de la Depresión Momposina, y ahora ocupan un área aproximada de 106,9 km² y concentran sus actividades en un área núcleo de 26,1 km², asociada a la ciénaga de Tacasaluma, sur de la ciénaga de Gallinazo, ciénaga de Guayacán y los caños asociados al complejo de esas ciénagas de Magangué, Bolívar, esta zona es fundamental para garantizar la pesca de millas de familias que viven de esta actividad.
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Nuevos hallazgos indican que los hipopótamos están alcanzando la madurez sexual y fisiológica mucho más rápido de lo habitual., por lo que su población crece a un ritmo de 10% o 12% cada año. A ese paso, las áreas circundantes a Nápoles, alcanzarán su máxima capacidad para ofrecerles recursos antes de 2030, lo que los obligarán a salir de esa zona, en la que hasta ahora han podido estar bajo cierto monitoreo, en búsqueda de nuevas tierras. De hecho ya hay síntomas de esa fragmentación: hace algunas semanas David Echeverri le confirmó a EL COLOMBIANO que tuvieron que suspender las cirugías, en gran medida, porque el enorme grupo del cual extraían a los individuos para esterilizarlos se diseminó y dejó de asentarse en los lagos más accesibles de Nápoles para el equipo de trabajo haciéndose todavía más escurridizos.
La otra problemática son los riesgos de proliferación de patógenos, que estos animales mueran y se descompongan en zonas de pesca y ganadería arrojan altísimos riesgos contra la salud pública por la transmisión de enfermedades. Por eso, lo más importante que los hallazgos de estos animales muertos de manera natural es la forma en la que se disponen sus cadáveres. Practicarles necropsias para conocer más sobre sus dinámicas biológicas y disponerlos de manera adecuada (incinerados, según los protocolos internacionales) es ahora lo más relevante, para evitar que incluso con su muerte causen más problemas de los que ya han desatado.