Sigue creciendo la tragedia en España tras el choque de dos trenes de alta velocidad ocurrido la noche del domingo en el sur del país. El accidente, registrado en la región de Andalucía, deja, hasta el momento, un saldo de 39 personas muertas, una cifra que las autoridades insisten en que aún no es definitiva, mientras continúan las labores de rescate e identificación de víctimas. El siniestro fue calificado como “tremendamente extraño”, en medio de la conmoción nacional.
La cifra “no es definitiva”, avisó el ministro de Transportes, Óscar Puente, que se dirige al lugar del accidente.
El evento dejó también unos 123 heridos, cinco de ellos muy graves y 24 graves, según el último balance de Interior. Todos los heridos fueron evacuados de la zona.
“El acceso es complejo porque solo se puede hacer por un camino de servicio, un camino de tierra por el cual hemos podido entrar y por donde todos los servicios de emergencia estaban trabajando”, dijo Íñigo Vila, director de emergencias de la Cruz Roja española.
“Con las primeras luces del día, tendremos una mejor visión de lo que ha pasado exactamente y de la magnitud del accidente”, indicó.
¿Qué ocurrió?
La colisión ocurrió a las 19H45 locales (18H45 GMT) cerca de Adamuz, a casi 200 km al norte de Málaga. Un tren del operador privado Iryo descarriló cuando cubría la ruta de Málaga a Madrid y chocó con tren de la compañía pública Renfe, que iba de la capital a Huelva.
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Los primeros elementos de la investigación apuntan a que los últimos vagones del tren Iryo descarrilaron, y a continuación el otro convoy, que venía en sentido contrario, colisionó con ellos.
“La cabecera del tren que circulaba de Madrid a Huelva ha impactado, esto es lo que de momento sabemos, con uno o varios de esos coches que se habían cruzado”, explicó Óscar Puente. El impacto fue tan violento que los dos primeros vagones del Madrid-Huelva salieron despedidos, según el ministro.
Imágenes mostraban dos vagones de un mismo tren, con franjas rojas y azul marino, totalmente fuera de las vías e inclinados, con personas trabajando en el suelo terroso junto a la vía. Otra foto enviada por Iryo muestra un tren completamente volcado en la vía.
Uno de los pasajeros que viajaba en el tren relató los segundos de tensión previos al choque y el caos que se desató tras el impacto, describiendo cómo circulaban a gran velocidad y los primeros intentos de frenado resultaron inútiles.
“En ese punto el tren ya iba prácticamente a su velocidad máxima. Empezamos a notar algo parecido a lo que se siente en un avión cuando intenta frenar, pero al principio parecía que no podía hacerlo. Luego vino un frenazo fuerte: se cayeron tablets, varias personas que estaban de pie salieron despedidas y empezamos a escuchar gritos desde los vagones de atrás. Después se fue la luz en casi todo el tren; nuestro vagón fue el último en conservarla. En otros, ya no había electricidad. Entonces comenzaron a pedir ayuda y nos pidieron mantener la calma, aunque ya era evidente que la situación era grave”, relató la testigo.