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Bad Bunny llegará con su gira a Medellín mientras su música se analiza en libros y universidades

El artista dará tres conciertos esta semana en el Atanasio para presentar su disco DTMF. El evento coincide con el lanzamiento de un libro sobre su trayectoria y la relación con la historia de Puerto Rico.

  • Bad Bunny brindará tres conciertos consecutivos en Medellín. FOTO: Edwin Rodriguez
    Bad Bunny brindará tres conciertos consecutivos en Medellín. FOTO: Edwin Rodriguez
Sara Kapkin

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hace 4 horas
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Poco más de un año después del lanzamiento del disco DeBÍ TiRAR MáS FOToS, Bad Bunny viene a presentarlo en Colombia con tres fechas en el Estadio Atanasio Girardot de Medellín, este viernes 23, sábado 24 y domingo 25 de enero. La gira, que tendrá más de 50 shows en más de 20 países de cuatro continentes, ha vendido 2,6 millones de boletas, según datos que la promotora Live Nation le entregó a Billboard.

Lea: ¡Prepare su bolsillo! Calendario de conciertos en Colombia en 2026

Con eso, el cantante rompe su propio récord establecido en 2022, cuando se convirtió en el primer artista latino en alcanzar el No. 1 en la lista Year-End Boxscore Top Tours de Billboard tras generar 373,5 millones de dólares con la venta de 1,8 millones de entradas en 65 shows, con la gira de su sexto disco Un Verano Sin Ti.

Bad Bunny rompe récords todo el tiempo. Solo por mencionar un par más, con esta gira se convirtió en el único artista en la historia de Colombia en agotar tres estadios en 24 horas; y en España, donde tiene 12 fechas programadas, tiene el récord de la serie de conciertos más grande realizada por un artista en ese país, con 600.000 entradas vendidas.

La gira, que empezó el 21 de noviembre de 2025 en Santo Domingo, República Dominicana, y terminará el 22 de julio de 2026 en Bruselas, Bélgica, estuvo precedida por la residencia No me quiero ir de aquí, una serie de 31 conciertos que realizó en el Coliseo José Miguel Agrelot, de Puerto Rico, también conocido como “El Choli”.

La residencia, por supuesto, también fue histórica. Nadie había hecho tantos conciertos tan grandes en Puerto Rico. Según un estudio de Gaither International, el impacto económico se estimó en $713 millones de dólares. Pero los números no dicen todo.

“El impacto que tú has hecho con esto es mucho más grande que el económico, lo que pasa es que el económico le importa mucho a la gente y hablan de eso porque es algo tangible, pero el valor intangible del impacto cultural que has creado con esto es incalculable, a nivel educativo, a nivel social, de todo, es muy grande y es muy importante”, le dijo René Pérez, más conocido como Residente, a Bad Bunny en una entrevista para Billboard que tuvo lugar en el “Choli”, durante la residencia.

En eso que dice Pérez se pueden leer algunas de las claves que han convertido a Bad Bunny en el fenómeno que es. Particularmente ese carácter social y didáctico de su música, que no es nada nuevo, ha recorrido toda su discografía, desde su primer disco, X 100PRE.

—Yo doy una clase de música Latina en el Wellesley College y cuando salió el video de Caro, en el que Bad Bunny aparece pintándose las uñas y se intercambia con una mujer, muchos de mis estudiantes escribieron ensayos al respecto, sobre todo de los asuntos de género dentro del video —cuenta Petra Rivera-Rideau, profesora del Wellesley College, una universidad privada femenina estadounidense, con sede en Boston.

Poco tiempo después de eso, Petra terminó dando una charla con Bad Bunny en Harvard.

—Él tenía como 24, 25 años, y me acuerdo que pensé: este hombre es bien interesante, tiene muchas ideas, incluso venía de participar en las protestas de Puerto Rico —recuerda Petra.

Lo que siguió, entonces, fue hacer una clase sobre Bad Bunny, que realmente es una cátedra sobre la historia de Puerto Rico.

—Yo tenía otra clase sobre la historia y la política de Puerto Rico, pero no tenía muchos estudiantes, entonces pensé en incluir a Bad Bunny para atraer a los estudiantes, como un gancho, combinando los intereses de ellos con lo que yo quería hacer con mi clase —dice Petra.

En ese proceso conoció a Vanessa Díaz, profesora de Loyola Marymount University. Ella también estaba montando una clase sobre Bad Bunny y terminaron trabajando juntas en el syllabus, el plan de estudio del curso, que finalmente hicieron público en una página web y que tiempo después se convirtió en un libro, P FKN R, Bad Bunny y la música como acto de resistencia, que se publicará el próximo 27 de enero.

—Cuando salió El Apagón, muchos profesores que hasta ese momento no tomaban a Bad Bunny como una persona seria, para estudiar, empezaron a hacerlo. Con esa canción y el documental que la acompaña muchos profesores entendieron que él es un hombre que tiene algo profundo para decir, que hace una crítica seria a la sociedad, y empezaron a enseñar el documental en diferentes clases de estudios latinos, de justicia medio ambiental... —dice Petra.

El Bad Bunny Syllabus reúne contenidos de todo tipo: colonialismo, historia de Puerto Rico, el Huracán María, las protestas de 2019, las raíces del reguetón, asuntos de raza y género, lenguaje y activismo. Hay textos académicos, contenido de prensa, canciones, videos, de todo.

“Buscamos educar al público sobre el impacto global de Bad Bunny y cómo refleja los triunfos y luchas políticas, artísticas y culturales en Puerto Rico”, dice en la página web.

Un artista único

Es que hablar de Bad Bunny es hablar de todo y eso es quizás lo que lo separa del resto de artistas.

La industria musical tiene unas dinámicas obligatorias, una de las más importantes es generar noticias, estar en los medios, en las conversaciones, hacerse presente. Por eso los artistas siempre presumen de ser los primeros en cualquier cosa, hacer el concierto más largo de la historia, ser el artista que más corre durante un concierto, lo que sea. Son casi siempre chismes, datos intrascendentes, cosas que no importan, que se olvidan casi de inmediato y que muchas veces no tienen que ver con la música.

Bad Bunny, aunque no escapa de esa dinámica, ha procurado generar conversaciones que giren alrededor de su música, y eso es posible porque su trabajo, a diferencia de la mayoría de artistas de reguetón, habla de todo, de género, de raza, de cosas que nos atraviesan a todos.

—Antes de él ha habido artistas que también hicieron comentarios políticos, como Calle 13 y Tego Calderón, pero lo interesante de Bad Bunny es que hace esto a una escala global, y eso es lo que es más extraño, que mientras más crece, más fuerte es la crítica política que hace, y eso es todo lo opuesto a lo que hacen las estrellas globales, que para mantener ese nivel tratan de evitar controversias— dice Petra.

Bad Bunny avanza en dirección contraria a los demás. Por lo general, la fama y la riqueza van creando una distancia insalvable entre los artistas y sus fanáticos, como si vivieran en mundos distintos, pero con él no es así y Bad Bunny lo sabe bien.

“Que no sea normal ver artistas del género o del nivel de popularidad mío hablando de lo mismo es problema de esos artistas (...) Yo no me estoy metiendo a la política, la política se mete en mi vida, porque afecta a mi país (...) Yo tengo el dinero suficiente para irme a vivir al lugar que yo desee (...) incluso tengo el dinero para quedarme viviendo aquí y hacer así (se tapa los ojos), pero a mí se me hace imposible”, dijo en una entrevista con El Tony Pregunta.

La situación de Puerto Rico es bien particular. Al ser un estado libre asociado de Estados Unidos, no tiene autonomía, es decir, depende política y económicamente de decisiones ajenas y eso ha generado problemas enormes: una tremenda deuda fiscal, un movimiento migratorio inmenso —según estimaciones del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico hay más de 5 millones de puertorriqueños viviendo en Estados Unidos, una población mayor que la que reside en la isla— gentrificación, corrupción, acceso limitado a la educación...

—Cómo súper estrella, Bad Bunny es único, pero como persona, él ha vivido todo lo que pasa en Puerto Rico. Por ejemplo, dos años después de que él nació, Estados Unidos eliminó unos incentivos en impuestos para las compañías norteamericanas y eso creó una crisis económica sin precedentes. Él experimentó las medidas de austeridad; su madre, que era maestra, perdió su trabajo porque cerraron muchas escuelas públicas. Durante ese tiempo aumentó la gentrificación porque el gobierno, con el Acto 60, dio incentivos en impuestos para que las personas ricas de Estados Unidos invirtieran en Puerto Rico y eso desembocó en desplazamiento, una migración más grande que nunca. Luego vino el huracán María, las protestas de 2019, que son las mas grandes en la historia de Puerto Rico... Él experimentó todo eso. Lo que hemos visto en su música y en las entrevistas que da es una evolución de su pensamiento, porque él está educándose sobre estas cosas. Es parte normal del desarrollo de una persona —dice Petra.

Hay que insistir, no es el primero en hacerlo, antes de él ya lo habían hecho Tego Calderón y Residente, si hablamos de reguetón. Pero lo de Bad Bunny es distinto, en parte porque es otra época.

—Está generación es diferente, ellos hablan mucho de las crisis, no tiene miedo de criticar al gobierno estadounidense ni están enamorados de esa idea de poder ser un estado más. Ellos quieren que abran las escuelas, que las calles no tengan huecos, eso es distinto. Lo de Residente, por ejemplo, era un poco más abstracto, más ideológico —dice Petra.

Y eso se lee claramente en DeBÍ TiRAR MáS FOToS, el último disco de Bad Bunny, en el que los reclamos se van entretejiendo entre canciones de amor, de fiesta... Habla de la migración en NUEVAYoL, del mal estado de la vías en BOKeTE, de las dinámicas del turismo —un eje fundamental de la economía de la isla— en TURiSTA, de la gentrificación en LO QUE LE PASÓ A HAWAii, de su vida y su resistencia en LA MuDANZA.

El disco es un viaje, arranca en Estados Unidos —con un sample de Un Verano en Nueva York del Gran Combo de Puerto Rico— y va recorriendo la isla, sus lugares, su historia, sus dinámicas y su cultura, que ha sido tan influyente para América Latina. Es un trabajo lleno de detalles, de guiños y homenajes, un disco que enaltece a Puerto Rico. Un acto de resistencia.

De aquí nadie me saca, de aquí yo no me muevo, dile que esta es mi casa, donde nació mi abuelo, Yo soy de P fkn R, es lo que dice al final de La MuDANZA, la canción que cierra el disco.

“Cuando yo hago este proyecto, lo hago porque digo, sabes que a mí no me importa ser el número uno, no me importa si mi disco rompe tal récord, tampoco me importa si soy el más que sueno en tal país, yo voy a hacer un disco para Puerto Rico, y si a mí me toca cantar por el resto de mi carrera en Puerto Rico nada más, yo soy feliz. De ahí nace este proyecto”, le dijo Bad Bunny a Residente en la entrevista que le hizo para Billboard.

Quiso hacer un disco para Puerto Rico, pero en Puerto Rico cabe el mundo entero, o por lo menos América Latina.

La portada es una foto con dos sillas de plástico blancas y unas matas de plátano al fondo. Parece que no dice nada y dice todo. Para Bad Bunny y los puertorriqueños habla de la migración obligada, de la gente que se va, de la nostalgia. Para el resto de América Latina, que conoce bien esas sillas y esas matas, habla también de ausencias, aunque sean de otro tipo, personas que han fallecido, lugares que ya no existen, en fin, ahí está lo que cada uno puede ver.

El de Bad Bunny ha sido un camino opuesto al de J Balvin, por ejemplo, que en su carrera por ser el número uno apostó por canciones sin compromiso y evitó cualquier tipo de controversia, y funcionó hasta un punto, hasta que llegó Bad Bunny, que ha sido atento, que ha leído bien a los que han estado antes que él, pero sobre todo, que ha leído bien su contexto, sabe bien lo que pasa y habla de eso, por eso es un caso de estudio, pero sobre todo por eso va solo, no compite con nadie.

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P FKN R, un libro a cuatro manos

Mucho antes de la clase de Bad Bunny y del syllabus, Petra Rivera-Rideau ya había empezado a interesarse en el reguetón. En 2015 publicó el libro Remixing Reggaetón: The Cultural Politics of Race in Puerto Rico, un trabajo que explora las políticas raciales a través del género y de artistas como Tego Calderón e Ivy Queen.

En P FKN R, el libro a cuatro manos, escrito con su colega y colaboradora en el syllabus, Vanessa Díaz, recorren la historia de Puerto Rico y el impacto del colonialismo a través de la vida y obra de Bad Bunny.

—A diferencia de mi primer libro, queríamos que este fuera un poco más accesible y menos académico— dice Petra.

P FKN R fue editado en español por Planeta y estará disponible a partir del 27 de enero. El libro toma su nombre de una expresión de doble sentido que Bad Bunny utiliza constantemente para referirse a Puerto Rico, incluso es el nombre de una de las canciones del álbum YHLQMDLG (2020). La palabra fucking (fkn) que se puede traducir como jodido, sirve para enfatizar algo que está muy bien o muy mal.

—Usamos esa palabra en el título porque en el libro hablamos de lo que es bien impresionante de Puerto Rico, cómo una isla tan pequeña, sometida por el colonialismo, que ha creado unas condiciones tan difíciles para la gente en Puerto Rico, ha producido también un montón de artistas que han logrado un enorme impacto cultural —dice Petra.

El libro es también un llamado a prestarle más atención al reguetón, que no sea entendido solo como entretenimiento, sino como lo que es, un género fundamental, a través del cuál se pueden leer la historia y sus dinámicas.

Siga leyendo: “Las condiciones en Puerto Rico politizan a cualquiera”: Jorell Meléndez Badillo, historiador que participó en DeBí TiRAR MáS FOTos, de Bad Bunny

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